
Pese a la apariencia de fantasmada, el empeño del alcalde Pierfranco Midali, la pericia del experto en relojes solares Gianni Ferrari y la inversión de 99.000 euros, lograron que Viganella, localidad curiosamente hermanada con la soleada Huelva, estrenara el 17 de diciembre de 2006 su ya famoso espejo.
Hecho de acero bruñido y con unos 40 metros cuadrados repartidos en 14 paneles, el espejo ilumina durante unas seis horas al día unos 250 metros cuadrados de la zona de la piazza. El hallazgo se sitúa a unos 800 metros de distancia y sus once toneladas se orientan a distancia con un ordenador central que calcula la alineación de los rayos solares y demás variables, aunque también dispone de un mando a distancia para su control en determinados acontecimientos.

También se ha pensado en su aprovechamiento durante otras épocas del año modificando su orientación: alimentar paneles fotovoltaicos de refugios de montaña, calentar invernaderos para cultivos seleccionados, observaciones lunares en los plenilunios...
En todo caso, la iniciativa, además de aumentar los niveles de melatonina de sus lugareños y la imaginación de algunos emprendedores, ha tenido un efecto añadido sobre el pueblo: el “specchio di Viganella” se ha convertido en todo un reclamo turístico.
Die Spiegel von Rattenberg
Otros pueblos, de los mismos Andes y de los Pirineos ya se han interesado por el espejo. Hace años, una localidad austriaca de apenas 400 deprimidos habitantes, llamada Rattenberg y situada en el tirolés monte Stradtberg, andaba barruntando una solución basada en varias superficies reflectantes “autoregulables”. En 2005 se hablaba de una batería de sesenta heliostatos, de dos espejos gigantes de dos millones de euros (a pagar entre el estado y los fondos europeos)... y en 2006 ya se anunciaron los primeros ensayos a cargo de la empresa Bartenbach Lichtlabor (especializada en iluminación natural), basados en una combinación de heliostatos, concentradores, guías de luz y difusores que se encargarían de iluminar unos 100 metros cuadrados de distintas zonas de la localidad.

Como mi nivel de alemán se aproxima a cero y los medios de comunicación ya se olvidaron del tema, no soy capaz de saber a fecha de hoy en qué punto se encuentra el proyecto austriaco. La página web de la empresa tampoco aporta nada nuevo. Tampoco sé si el modesto espejo de Viganella ha supuesto cambios en la vida de sus vecinos. ¿Alguna pista?
- Los heliostatos tienen que seguir el sol con gran precisión y ser sensibles a la distorsión y a los vientos. Combinados con células fotoeléctricas (para su activación) y con fibra óptica (para la “canalización” de la luz) ya han sido empleados experimentalmente en la construcción de edificios para la iluminación de zonas oscuras. Por ello es una solución bastante más cara que el espejo de Viganella o que el ya veterano sistema hidráulico empleado en los túneles de la autopista entre Liguria y el Piamonte.